Portada » Arqueología » Chacchoben
Es
muy probable que los primeros habitantes de la región se
establecieran durante el preclásico tardío (ca. 200 a.n.e.),
en pequeños caseríos alrededor de los cuerpos de agua
perennes, como la laguna del ocho y la de Chacchoben; sin
embargo, es hasta el clásico temprano, cuando el sitio se
desarrollo monumentalmente y se erigieron los principales
edificios de carácter público. No obstante que durante los
períodos subsiguientes, establecidos por la arqueología, el
asentamiento continuo habitado, la actividad constructiva
mayor parece haber decrecido alrededor del año 700 d.n.e.,
culminando posteriormente con su virtual abandono, para ser
nuevamente poblado, aunque parcialmente, durante el
Posclásico Tardío, fecha a la que corresponde la gran
cantidad de fragmentos de incensarios efigie que se han
recuperado.
Desgraciadamente las únicas dos estelas con inscripciones
jeroglíficas a la fecha encontradas, presentan textos
prácticamente ilegibles, por lo que sólo puede suponerse que
Chacchoben fue un sitio mayor vinculado a alguna capital
regional del área del Petén, a juzgar por el estilo
arquitectónico de sus construcciones, las cuales presentan
esquinas remetidas de los paños en los edificios más
temprano5 y redondeadas en los de construcción posterior con
el típico arreglo de zócalo, entre calle y talud en
delantal, así como también, los materiales a la fecha
recuperados, que presentan una clara similitud con los
documentados en sitios del norte de Belice más que con
sitios del norte yucateco.
Chacchoben corresponde al
asentamiento mayor hasta la fecha reportado en el área
conocida como región de los lagos. La exploración del
asentamiento comenzó en 1994 ya la fecha se han intervenido
y consolidado algunos de los edificios más importantes que
conforman el núcleo del asentamiento, el cual se extiende en
un área aproximada de 70 hectáreas donde se distribuyen
conjuntos de estructuras de diferentes rangos, entre los que
sobresalen los conjuntos denominados como gran basamento,
las vías y el grupo II, mismo que incluye al edificio de
mayor altura del asentamiento. El carácter de los grupos
arquitectónicos corresponde fundamentalmente al cívico y
religioso, funciones que se confirman por la gran cantidad
de incensarios tardíos recuperados en la parte superior del
gran basamento y en los dos edificios principales que lo
coronan, los cuales corresponden a templos. El gran
basamento debió ser el escenario principal de actividades
ceremoniales, tanto religiosas como de orden público.
En una de las escalinatas que permiten el acceso, se levantó
el monumento I, que parece haber funcionado como marcador de
fechas calendáricas asociadas principalmente a los
equinoccios y solsticios, indicando muy probablemente el
inicio de los periodos agrícolas. El conjunto de las vías
debió funcionar como residencia del grupo dirigente y en él,
se pueden apreciar bajas plataformas de mampostería que
debieron soportar habitaciones de materiales perecederos. El
grupo ii no ha sido explorado, pero por la magnitud de sus
edificaciones y el patrón de distribución que presenta, es
muy probable que funcionara como administrativo y
habitacional.
Visto en conjunto, el sitio debió constituir un asentamiento
mayor bajo la hegemonía de alguna urbe mayor de las tierras
bajas del sur, sin que por el momento podamos precisarlo.
A la fecha sólo se han explorado los cinco edificios que
descansan sobre el gran basamento, el edificio principal del
conjunto de las vías, así como las bajas plataformas que
flanquean una de ellas. Es importante mencionar que todos
los edificios intervenidos, presentan diferentes etapas
constructivas, mismas que se pueden apreciar solo
parcialmente en los edificios explorados, lo que pone de
manifiesto la larga ocupación del sitio.
En las fachadas del gran basamento, se pueden observar dos
etapas constructivas, que repiten el mismo patrón
arquitectónico. En su etapa final presentó tres cuerpos
escalonados sobre los cuales descansan los edificios
ceremoniales. Seguramente los dos pequeños edificios que
rematan una de las escalinatas de acceso tuvieron como
función el restringir el paso al templo II y al espacio
sagrado que debió representar en su conjunto la superficie
del gran basamento. Es interesante mencionar, que una de las
construcciones más tardías del conjunto y que fue la que
mayormente se conservo, es el conocido como templo adosado,
el cual fue edificado sobre los peldaños del templo I,
cuando el sitio fue nuevamente revitalizado como lugar de
veneración a las deidades patronales que permitían la
continuidad de la vida y la reproducción de ciclos vitales
en las creencias de sus habitantes. Muy probablemente
constituyó el umbral por el cual los iniciados podían
establecer un contacto entre lo sagrado y lo terreno, y
posiblemente también sirvió como indicador astronómico de
fechas importantes del calendario, cuando el monumento I,
fue cubierto por nuevas construcciones.
El edificio principal del conjunto de las vías fue
originalmente construido con el arreglo piramidal
característico de los templos, sin embarco, este fue
modificado para constituir un recinto bajo abovedado, que
presenta como característica sobresaliente un altar central
en el interior, en donde se plasmó un motivo pictórico
asociado a la cuenta del tiempo y a los ciclos del sol y de
venus, recreando asimismo, el concepto de los cuatro rumbos,
tan importante en el pensamiento maya.
Contiguas a este edificio, se encuentran otras
construcciones mayores aún sin explorar, que en su conjunto
constituyen una pequeña plaza con altar central que se
comunica con las plataformas habitacionales que flanquean
las llamadas vías. Su arreglo indica una unidad familiar, en
donde además debieron funcionar santuarios de carácter
unifamiliar privado. Ente los materiales recuperados en
ellas, podemos mencionar cerámicas de uso doméstico,
implementos de molienda, puntas de lanza, cuchillos,
navajillas de obsidiana y variados objetos como malacates,
pesas de red y piedras labradas con el motivo cruciforme
representado también en la pintura del altar en el edificio
principal del conjunto.
Una de las características sobresalientes del asentamiento
es la presencia de altares circulares monolíticos y estelas,
de las cuales solo una presenta textos jeroglíficos ya muy
erosionados, que imposibilitan su lectura.








