Portada » Ciudades Coloniales » Hecelchakan
Fundada
alrededor de un cenote por los habitantes de la extinta
población de Xkalumkín, entre los años 1500 y 1600,
Hecelchakán estaba rodeado de grandes sabanas, lo que motivó
que los indígenas lo llamaran Helechakán (sabana del
descanso), que al ser castellanizado se transformó en
Hecelchakán.
Una de las
interpretaciones que se ha dado al nombre de esta ciudad es
el de "Llano del descanso" o "Sabana bifurcada", pero la
Crónica de Calkiní, la llama Xecelchakán o sea "Sabana del
linaje de los Xece". Sin embargo, en 1588, los lugareños
dieron a fray Alonso Ponce una explicación relacionada con
la presencia ahí en la temprana época colonial de un jeque o
"xeque" morisco, náufrago en Río Lagartos.
Hecelchakán fue escenario de importantes acontecimientos
políticos; en junio de 1834, en la calle principal de la
población, libraron una batalla las fuerzas centralistas de
don Francisco de Paula Toro y las federalistas al mando de
don Felipe Montero, quien fue derrotado.
En 1840, el Partido de Hecelchakán estaba formado por las
poblaciones de Pomuch, Pocboc, Tenabo, Tepakán, San Antonio
Sacabchén, Dzibalché, Bécal, Nunkiní y la Villa de Calkiní.
A mediados de 1846, el Partido de Hecelchakán comprendía
tres cabeceras de parroquia: Hecelchakán, Calkiní y Bécal.
El 7 de diciembre de 1915, al publicarse el decreto núm. 51
que aprobaba una nueva Ley de Administración Interior,
Hecelchakán se convirtió en uno de los ocho municipios
libres que conformaron el nuevo estado de Campeche. Esta ley
empezó a regir el 1 de enero de 1916.
En 1957 recibió el título de ciudad por decreto del Lic.
Alberto Trueba Urbina, en aquel entonces gobernador
constitucional del estado de Campeche.
En las cercanías de la ciudad hay varios puntos de interés patrimonial. Entre las antiguas haciendas están Chunhuás, Chunkanán y Blanca Flor. Esta última, con su capilla en ruinas sobre una colina y su casona restaurada, fue escenario del enfrentamiento entre soldados carrancistas y alvaradistas durante la Revolución. A medio camino entre Hecelchakán y Chunhuás se encuentra la zona arqueológica de Xuelen, uno de cuyos edificios conserva en su interior restos de pintura mural. Poc Boc es un poblado con arquitectura vernácula bien conservada, incluyendo su pequeño cementerio. Su sencilla iglesia colonial no está cubierta por un bóveda, como es costumbre en la región, y se eleva sobre un pequeño montículo; en la época colonial fue visita de los franciscanos asentados en Hecelchakán.
IGLESIA Y CONVENTO DE SAN FRANCISCO
El edificio franciscano, de fines del siglo XVI, es un buen
ejemplo de la arquitectura colonial campechana. Su fachada
está flanqueada por dos esbeltas torres y alrededor de la
puerta se advierten relieves del sol y la luna, motivos que
se repiten en las portadas laterales. Su interior en forma
de cruz latina está cubierto por una bóveda de cañón. Los
vanos se coronan con veneras, comunes en el repertorio
arquitectónico colonial de esta zona. El retablo principal
es de sabor popular. Anexa a la iglesia, una portería
formada por arcos de medio punto es testimonio de lo que fue
el claustro conventual.
La ciudad cuenta con un museo arqueológico poco conocido: El museo arqueológico del Camino Real.
.








