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Construcción del siglo XVII, testigo mudo de la bonanza económica que en décadas anteriores alcanzó Yucatán y sobreviviente de la debacle henequenera, la ex hacienda San Pedro Ochil resurge del olvido y abandono.

Testimonio arquitectónico del virreinato que emergió entre las ruinas de asentamientos mayas precolombinos, la ex finca se ha transformado hoy en parador turístico.

San Pedro Ochil se ubica a 36 kilómetros de Mérida, en el municipio de Abalá. Para llegar al lugar hay que tomar la desviación de la carretera federal que conduce a Campeche, a unos 40 kilómetros antes de llegar a Muna. Un letrero indica a los guiadores el camino a seguir: una brecha no asfaltada pero transitable. El trayecto hasta la ex finca es de 300 metros.Al igual que la mayoría de las haciendas de Yucatán, San Pedro Ochil se edificó en el siglo XVII y primero fue estancia ganadera-maicera antes de transformarse en henequenera, cuando el cultivo del agave se consolidó a principios de siglo.

San Pedro Ochil es una de las siete ex haciendas ubicadas en el municipio de Abalá ("Lugar de las ciruelas"), región cuya cronología se remonta a los tiempos prehispánicos, tal y como evidencian numerosos vestigios arqueológicos que aún se conservan en la zona.

En el Atlas Arqueológico de Yucatán, el historiador Edward Kurjack apunta que la historia de la región de Abalá se remonta a la época precolombina y que "se han identificado 29 sitios prehispánicos, cuatro de ellos en terrenos de Temozón Sur.

"Abalá era un asentamiento indígena con gran población durante la conquista española. Francisco de Montejo el Mozo y Juan de Montejo Maldonado fueron los primeros encomenderos de los indios de ese lugar", afirma Kurjack.

En el libro "La formación de las estancias y haciendas en Yucatán durante la Colonia", el investigador Robert Patch señala que "en el siglo XVII, al disminuir la población indígena en Yucatán, la adquisición de terrenos para establecer estancias fue más accesible para los conquistadores.

"En la comarca, situada al sur de Mérida, se establecieron desde esa época los latifundios más conocidos de Yucatán, como son Temozón Sur, Yaxcopoil, Xtepén, Lepá, Uayalceh, Mucuyché, Itzincab, Xcanchacán y San Antonio Sodzil".

Al parecer, las tierras del municipio donde se ubica San Pedro Ochil fueron parte de una de las encomiendas que la familia Montejo -los conquistadores de Yucatán- se reservaron para ellos. El centro de acopio de tributo era el pueblo de Abalá.

Aunque son escasos los datos acerca de la ex hacienda, los antecedentes más antiguos se remontan al siglo XVII, misma temporalidad de la ex finca de Temozón Sur, cuando esta última fungía como estancia ganadera propiedad de Diego de Mendoza, hermano del propietario de los montes de Uayalceh, el capitán Iñigo de Mendoza, quien fue alcalde de Mérida en 1649.

Sin embargo, hay algunos indicios arqueológicos que refieren que el sitio fue un asentamiento maya, en cuyos ruinas y con el material pétreo de las estructuras prehispánicas se edificaron las actuales, remozadas instalaciones.

Para 1700, en Yucatán la mayoría de las estancias se convirtieron en haciendas, con el predominio de la actividad ganadera combinada con la producción de maíz.

En la segunda mitad del siglo XIX, San Pedro Ochil, al igual que otras propiedades cercanas a Mérida, se transformó en henequenera.