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EL ARTE
Los
artistas mayas trabajaban principalmente para los señores,
nobles y sacerdotes y sus obras reflejan buena parte de su vida
cotidiana. Así, por ejemplo, en las estelas que adornan los
frentes de sus edificios han quedado grabados los dioses y los
reyes por derecho divino, su entronización, autosacrificios,
casamientos, conquistas, derrotas, indumentaria y ornamentos, la
fecha en que gobernaron, sus nombres y otros datos más. La
escultura maya se hizo casi siempre en piedra, por el afán de
permanencia, y fue abundante en motivos, por un anhelo de
comunicar algo mas allá del tiempo y del espacio. Las formas de
la escultura fueron variadas: estelas, dinteles, altares,
lápidas, tableros, tronos, jambas, columnas, escaleras, etc. La
estela fue el vehículo más importante de transmisión de ideas.
Son
monolitos rectangulares con predominio de la verticalidad y que
llegaron a medir hasta 10.5 metros de altura. Los altares fueron
también monolitos y tienden a la horizontalidad. Van desde la
forma más sencilla de un cilindro hasta la figura de un animal
fantástico y se asocian muchas veces a las estelas. Los dinteles
son bloques de piedra o vigas de madera colocados en la parte
superior de una puerta o vano. La escultura, tanto en bulto como
en bajorrelieve, fue por lo regular un complemento de la
arquitectura, y en ella los mayas imprimieron su estilo
realista, altamente descriptivo y con tendencia al modelado y a
los diseños elegantes; glorificaron el modelo humano, expresando
las frentes deformadas, los ojos almendrados, los adornos, las
vestiduras y los ornamentos. La pintura se hizo principalmente
en composiciones murales o frescos, pero se llevó a cabo también
en códices, cerámica, estucos, columnas y fachadas. En ella se
representaron escenas mitológicas o religiosas, lo mismo que
realistas, descriptivas o narrativas, entre ellas escenas de
guerra, fiestas, paisajes, animales, costumbres, etcétera. El
carácter de la pintura era más bien decorativo, pero tenía
también un sentido religioso e histórico. En ella se utilizaron
colores planos, sin ninguna gradación o mezcla; y no se conoció
la perspectiva, pero sí el escorzo, obteniendo cierta
profundidad de los objetos y figuras por el sencillo
procedimiento de colocarlas a distintas alturas. Los temas o
motivos de la composición eran dibujados primero sobre el estuco
húmedo de las paredes; luego, por medio de tareas se iban
rellenando de color, y por último se delineaban con una fina
raya de negro o rojo. Ejemplos de pinturas murales se han
encontrado en Uaxactún, Bonampak, Santa Rita, Tulum, Chacmultún,
Muí Chic, Dzulá, Chichón Itzá y otros más. Y en orden a otras
artes menores ya hemos mencionado la delicadeza de los
ornamentos de jade y de muchas otras materias primas; el
admirable trabajo del mosaico de turquesa, concha y pirita,
montados sobre madera; la orfebrería que incluía vasijas de oro,
discos, broches, cascabeles, sandalias, diademas, brazaletes y
muchos objetos más; pudiendo decir lo mismo de la cerámica y las
figurillas, del tejido y trabajo de plumario, de los códices y
de varias otras artesanías, altamente especializadas. Respecto a
los códices dice De Landa que "usaban también esta gente de
ciertos caracteres o letras con los cuales escribían en sus
libros sus cosas antiguas y sus ciencias, y con estas figuras y
algunas señales de las mismas, entendían sus cosas y las daban a
entender y enseñaban". Se conocen solamente tres códices: el
Dresde, el Tro-Cortesiano y el Peresiano, aunque en los Chüam
Balames, más numerosos, se recopilaron cantos, poemas,
profecías, acontecimientos importantes, medicina, etc.,
transmitidos de memoria, de una generación a otra. También se
puede mencionar al Códice de Caikiní, al Popol Vuh o Libro
Sagrado de los Antiguos Quichés, a los Anales de los
Cakchiqueles, y al Rabinal Achí o pieza de teatro indígena de
Guatemala; todos ellos dan una idea de la filosofía, la poesía y
la literatura que deben haber poseído los mayas prehispánicos,
pero que fueron truncadas por la conquista española. Es digno de
mencionar su arquitectura, dentro de las aportaciones de los
mayas, están los templos, los palacios, y el juego de pelota.
La arquitectura es muy variada. Los juegos de luces y de sombras que se pueden observar a Chichén Itzá durante los equinoccios indican que la arquitectura es estrechamente unida a la cosmovisión del pueblo maya. Cánones Mayas Fragmento tomado del libro Arenas del Tiempo
Recuperadas editado por el Gobierno del Estado de Campeche. Textos de Román Piña Chan, Chan Kin Nohol y Alberto Davidoff.








