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La Ciencia en el Mundo Maya.
Los pueblos
mesoamericanos cultivaron diversos conocimientos, a partir de la
herencia que les legaron los olmecas creadores de la primera gran
civilización en esa área cultural. Los grandes "científicos"
distinguidos de Meso América, que desarrollaron y transmitieron los
conocimientos matemáticos, astronómicos y de cronología a los otros
grupos, y que consolidaron el sistema calendárico que parcialmente
usaron los demás pueblos, fueron los mayas.
Desde el
Preclásico los mayas empezaron a emplear la numeración y a
estructurar la escritura jeroglífica, que, combinando glifos
ideográficos (representación simbólica del objeto o de un concepto)
con fonéticos (signos que representan sonidos) llegaría a ser la
escritura más avanzada de América. Los mayas fueron los inventores
de la matemática, ya que crearon sus fundamentos: el uso del cero y
el valor posicional de los signos, antes que cualquier otro pueblo
en la historia.
El
sistema de numeración, fue vigesimal. Se dio a conocer en las obras
plásticas del periodo Clásico, asociado siempre a textos
calendáricos. Hubo tres formas de representar los números: con
puntos y barras, con cabezas antropomorfas y con figuras humanas
completas. En el sistema de punto y barra, con valores de uno y
cinco, respectivamente, inventaron un tercer signo, que
representaban en forma de una concha o caracol, con valor nulo, que
se equiparaba al 0, lo que muestra que ellos emplearon esos signos
con valor posicional, correspondiendo el 0 a la posición
vacía.
Por ejemplo, un punto en primera posición vale 1, pero si
agregamos un cero en la primera posición, el punto en la segunda
vale 20, de acuerdo con el sistema vigesimal.
Las
posiciones se escriben de abajo hacia arriba o de derecha a
izquierda.
El sistema matemático maya permite inscribir
cantidades hasta el infinito, su concepto cíclico del tiempo, basado
ante todo en el ciclo solar, expresa que lo concibieron como
infinito. Realizaron una compleja sistematización del tiempo con
base, en la idea de que los ciclos retornan, como los de los astros
y los de la vegetación.
Midieron con
asombrosa exactitud el ciclo del Sol; su calendario solar,
denominado Haab, es el más exacto que se ha creado, pues sólo tiene
un error de 17.28 segundos, en relación con el "año trópico"; se
divide en 18 meses de 20 días, más 5 días considerados como
"sobrantes".
También conocieron la trayectoria lunar, y
fijaron el ciclo con un error de 23.328 segundos, creando un
calendario en el que alternaban meses de 29 y de 30
días.
Computaron asimismo, con sorprendente precisión,
el ciclo de 584 días del planeta Venus, al que denominaron Nohok Ek,
"La Gran Estrella", con un error de un día en 6000 años. Por otra
parte, descubrieron la periodicidad de los eclipses solares por lo
que los podían predecir.
Los
mayas medían la trayectoria aparente de los astros, pues pensaban
que todos se movían alrededor de la Tierra, y sus métodos de
observación eran, por ejemplo, sentarse siempre en el mismo punto y
mirar hacia otro punto fijo en el horizonte, con la ayuda de dos
varas cruzadas. En diversos sitios mayas se han descubierto
edificios y estelas alineados con las trayectorias astrales, así
como varias construcciones específicas para la observación
astronómica, como "El Caracol" de Chichén Itzá.
A un
ciclo natural desconocido correspondía otro calendario maya, que se
usó en combinación con el solar. Fue esencial, pues regía la vida de
cada individuo y todas las actividades, tanto rituales como
cotidianas. El almanaque de 260
días, se empleó por todos los grupos de Mesoamérica, desde la época
prehispánica hasta el tiempo actual. Era usado por los sacerdotes para hacer los horóscopos
individuales y para determinar los días en que se debía realizar
cualquier actividad, como sembrar o realizar una
boda.
Está formado por la
combinación de 13 números con 20 signos, que dan 260 días; por
ejemplo, cuando el número 4 vuelve a coincidir con el signo Ahau,
habrán transcurrido los 260 días del ciclo.
La combinación de
este almanaque ritual con el calendario solar de 365 días,
constituyó un gran ciclo que los estudiosos llaman "Rueda
Calendárica".
El ciclo es de 18, 980 días, es decir, 73
ciclos de 260 días y 52 años solares, y se cumplía cuando un día en
los dos calendarios se repetía. Por ejemplo, 4 Ahau, 8 Cumkú. Este
ciclo fue el lapso mayor que emplearon los otros pueblos
mesoamericanos para medir el tiempo.
Los mayas fueron
mucho más allá: crearon un extraordinario sistema de registrar
fechas, denominado Cuenta Larga, que incluía los dos calendarios
anteriores, el ciclo lunar y otros desconocidos por nosotros. Se le
ha llamado también Serie Inicial, porque con él empiezan
frecuentemente las inscripciones.
La novedad de este sistema está en que requiere de un punto de partida del cómputo del tiempo, es decir, de una "fecha era",
que registra algún acontecimiento importante (equivale en el calendario
occidental al nacimiento de Cristo). A partir de la primera fecha de la
creación, (13.0.0.0.0., el día 4 Ahau 8, 13 de
agosto de 3114 a. C.) los mayas contaron el tiempo hacia atrás o
hacia adelante, empleando ciclos que parten del Kin o día, al que
siguen: Uinal (mes de 20 días), Tun, año de 365 días, Katún (periodo
de 20 años) y Baktún (periodo de 400
años).
Hay noticias de
que, multiplicando siempre por 20, llegaron hasta el hoy llamado
Alautun, ciclo de 400 millones de años, aunque en las fechas de
Serie Inicial sólo llegan hasta el Baktún. Todos estos
conocimientos, al lado de las creaciones artísticas, han dado al
pueblo maya un lugar muy distinguido en la historia de la
humanidad.








