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LA AGRICULTURA
Para realizar las faenas agrícolas los mayas emplearon sencillos instrumentos,
como las hachas de piedra dura (basalto, cuarzo, serpentina) para cortar los
árboles y la maleza; el bastón plantador con la punta endurecida al fuego, para
abrir agujeros; una bolsa para llevar las semillas; y probablemente una azada de
madera o hueso para escardar la tierra.
El maíz se sembraba por el sistema de roza y milpa, el cual consiste en tumbar
el monte y la vegetación para que seque; luego se quema el terreno con la maleza
y troncos cortados, lo que constituye la roza; después se depositan los granos
de maíz con ayuda del bastón plantador, y se escardan los surcos durante el
crecimiento de las plantas. Por lo general se cultivaban dos o tres años las
milpas y luego se les dejaba descansar.
En las milpas, el fríjol y la calabaza
se cultivaban al mismo tiempo que el maíz, y a veces se intercalaban algunas
matas de chile de diversas especies, así como tomate y chayóte. En otras partes
se cultivaba el cacao, el algodón y el tabaco y algunos tubérculos como la yuca,
el macal, el camote y la jicama, además de árboles frutales en las huertas
aledañas a las chozas.
En un inicio, los cultivos quizá se hacían en tierras que pertenecían a la
comunidad, y en forma extensiva, sembrando en varias partes de la aldea, por si
algunas cosechas se malograban; pero a medida que las necesidades alimentarias
aumentaban, se hubo de requerir la sistematización en la cooperación mutua, con
el fin de ahorrar esfuerzos en beneficio de una mayor producción.
Al respecto, nos dice De Landa que los mayas se ayudaban en sus trabajos y
agrega: "En labrar la tierra no hacen sino coger la basura y quemarla para
después sembrar, y desde mediados de enero hasta abril labran y entonces con las
lluvias siembran, lo que hacen trayendo un taleguillo a cuestas, y con un palo
puntiagudo hacen un agujero en la tierra y ponen en él cinco o seis granos que
cubren con el mismo palo. Y en lloviendo, espanto es como nace..."
La agricultura era básicamente de temporal, pero se ha mencionado el uso del
regadío, sobre todo para lograr cultivos extensivos y producción de excedentes
para sostener el rango de las ciudades y de una civilización. Aunque no hay
pruebas fehacientes de su uso agrícola, en las riberas del río Candelaria se
pueden ver algunos canales que penetran tierra adentro unos cientos de metros,
los cuales dejan espacios entre sí; se les ha designado como "camellones". Ahí
se pudieron sembrar arbustos de cacao bajo árboles madrinas o inclusive maíz y
otras plantas; pero nada de ésto se ha comprobado y pudieran ser canales
abiertos para sacar rollizos de palo de tinte y de otras maderas, cuando estaba
en auge la explotación de esas especies.
En Becán se aprovechaban las tierras que quedaban alrededor de la meseta o
eminencia, base de los edificios monumentales de la ciudad, que estaba rodeada
por un foso de donde se extrajo piedra para las construcciones; y todas las
tierras aledañas eran bajas e inundables en la época de lluvias, con lo que se
podían drenar y ser aprovechadas para los cultivos, y, finalmente, canalizar el
agua hacia pequeñas aguadas y una laguna llamada hoy Carmelita.
En Calakmul parece que el agua se canalizaba hacia pequeñas aguadas o bajos que
rodeaban a la ciudad en dos de sus lados; mientras que en Edzná las aguas de
lluvia que caían sobre la ciudad y sobre el valle, al escurrir por las colinas y
correr hacia las partes bajas, formando akalchés o tierras pantanosas,
necesitaron un sistema hidráulico para ser aprovechadas.
El sistema partía de las cercanías de la Pequeña Acrópolis y se trataba de un
ancho canal de un metro de profundidad con paredes estucadas. Corría hacia el
sureste y llegaba a una aguada de buenas dimensiones que actuaba como presa de
almacenaje; de aquí partía otro canal de algunos kilómetros de largo que se
alimentaba con el sobrante de la presa y con el agua de varios canales
secundarios. Así, buena parte de las tierras del valle podían ser irrigadas, y
habían aguadas pequeñas u hondonadas adaptadas como tales para suministro de
agua a las viviendas.
En las tierras del Puuc se hacían aguadas artificiales, acondicionando e
impermeabilizando hondonadas en las sabanas aledañas a las colinas; allí donde
los ríos se salían de curso podían hacerse cultivos de humedad; y en lugares
donde el nivel freático era somero, podían regarse plantíos y huertos con
cántaros. El agua se extraía entonces de pozos o de chultunes.
Fragmento tomado del libro Arenas del Tiempo Recuperadas editado por el Gobierno del Estado de Campeche. Textos de Román Piña Chan, Chan Kin Nohol y Alberto Davidoff.








