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La Ceiba, el árbol sagrado por excelencia, ha permanecido desde épocas remotas hasta la actualidad como un importante referente mítico para los grupos mayas. El árbol legendario también llamado ceibo o yaxché, lo mismo se asocia con el origen o la morada de los antepasados que da cobijo tanto a los muchos mercados como a las reuniones que se celebran en las plazas de los pueblos mayas.

Cuando en diversas culturas, a través de la historia y la distancia geográfica, se encuentra objetos o seres con similar representación y significado, se habla de un símbolo universal o arqueotípico, es decir, de una expresión de la profundidad humana presente y actuante. Tal es el caso de la Ceiba.

Árbol de copa ramificada y muy densa, su tronco es recto con grandes contrafuertes y corteza color pardogrisámucea, armada con gruesas espinas cónicas; su madera es de color crema; las hojas son deciduas, compuestas con 5 a 7 foliolos que nacen del mismo punto; sus flores son grandes, blancas tornándose pardas-rojizas en la madurez; presenta frutos en cápsulas de 12 a 18 cm. de longitud, con gran cantidad de semillas cubiertas por una fibra de aspecto algodonoso. Las ceibas son frecuentes en claros de selvas altas y son plantadas con frecuencias en las plazas de los pueblos y huertas de las tierras calientes.

La Ceiba ha permanecido desde épocas remotas,  hasta la actualidad, como un importante referente mítico para los grupos mayas. El árbol legendario, también llamado ceibo o yaxché, se asocia con el origen de sus antepasados y daba cobijo a las reuniones que se celebraban en las plazas de los pueblos.

Para los mayas, el universo estaba dispuesto en una dimensión vertical y se dividía en tres planos: el inframundo, el terrestre y el celeste. Estos planos se encontraban uno sobre otro y tenían en su centro un hoyo por el que atravesaba un frondoso árbol de ceiba o yaxché, el cual extendía sus ramas sobre cada piso; por ellas iban subiendo las almas de los antepasados, dependiendo de sus virtudes, hasta llegar al plano más alto donde residía, aquí se ve la influencia evangelizadora, el dios de los cristianos.

La Ceiba forma parte importante del centro de las plazas en poblaciones de Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas, en México, y, asimismo, de muchos otros poblados de Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y Nicaragua.